¿Ya has pensado que vas a hacer?
En cuestión de pocas semanas nos veremos enfrascados, un año más, en lo que me parece acertado llamar, el consumo por calendario. La verdad es que este año estoy totalmente decidida y concienciada a realizar un consumo responsable en navidad. Pero quiero aprovechar este post para hablar del consumo que se realiza durante los meses previos y posteriores a esta festividad. Meses llenos de rebajas, ofertas, y publicidad que no solo nos pueden generar necesidades inexistentes (y en consecuencia, gastos totalmente absurdos), sino que además, pueden estar generando un impacto en el medioambiente y una desigualdad social de los que no somos conscientes. Empecemos por el principio…
Black Friday. (Consumo Pre-Navidad)
Por un lado, a finales de noviembre, (este año cae en el día 26) volverá el fantástico «black friday». ¿Por qué es fantástico? Hombre, pues porque hay marcas que hacen grandes descuentos, que digo grandes…¡enormes! Y muchos de nosotros lo aprovechamos para adelantar algunas compras de navidad.

Antes de seguir me gustaría hacer un pequeño paréntesis, y es que aunque el «Black Friday» empezó como toda una serie de descuentos durante uno o dos días, con el paso de los años, se ha convertido en unas «rebajas» que según la marca de la que estemos hablando, pueden llegar a abarcar todo el mes de noviembre.
Navidad
A todo esto le sumamos que, en poco más de un mes nos plantamos en navidad. Con lo que, tras varios días de descuentos y compras (algunas de ellas, seamos sinceros, totalmente innecesarias), puede que aún nos queden por comprar varios regalos.

Como os decía al inicio del post, este año estoy totalmente decidida a realizar un consumo responsable en navidad. Y a esta nueva aventura, se le añade una dificultad. No se si os pasa, pero a mi cada vez me cuesta más encontrar los regalos adecuados para mis familiares y amigos. ¿Por qué? Pues resulta que, o tienen ya todo lo que quieren, o muy a mi pesar, aquello que desean se aleja demasiado de lo que me puedo permitir regalarles. Esto me ha llevado durante muchas navidades a hacer regalos que realmente no querían o necesitaban y sé a ciencia cierta, que más de uno lleva varios años (todavía en su envoltorio original) escondido en algún cajón.
Rebajas (Consumo Post-Navidad)
Y por si no tuviéramos bastante con todo esto… rebajas en enero. ¡Pero ojo! Unas rebajas que empiezan en el mes de enero, pero que en la mayoría de provincias durarán hasta finales de marzo (en algunos casos se alargarán hasta abril). Así que habremos estado metidos en una loca y desenfrenada rueda de consumo que habrá durado tranquilamente más de 4 meses.

¿Sabemos realmente qué implica todo esto?
Hace ya un tiempo, me empecé a dar cuenta que muchas de las marcas de productos sostenibles, no se unen a todos estos períodos de rebajas y descuentos. (¡OJO! No digo que no hagan descuentos, si no que los hacen cuando consideran que pueden hacerlo sin necesidad de unirse a estas grandes campañas. A veces, por ejemplo, con productos que tienen pequeñas taras o con los últimos de una colección que dejarán de producir).
Sinceramente al inicio me sorprendió. Pensé «Qué raro…si hicieran descuentos o rebajas en estas épocas en que el resto de marcas lo hace, venderían más. ¿Por qué no lo hacen?» Lo que yo no estaba contemplando era que, el hecho de hacer rebajas o descuentos puede repercutir en ciertos aspectos.
¡Y aquí es donde quería llegar! (Sí, se que he tardado un poco… pero creo que merecerá la pena). Os cuento: Si un producto está valorado en un precio determinado, es porque se está contemplando el beneficio que, cada una de las partes implicadas en su proceso, debe obtener.
Entonces, ¿Qué pasa si aplicamos un descuento? pues no hay que ser adivino para saber que alguna de esas partes encargadas de la producción, va a recibir menos beneficio por su trabajo (y no creo que eso incluya al/la mandamás de turno). ¿Es eso justo? A mi, desde luego, no me lo parece.
Considero que todas las personas que trabajan para crear un producto, merecen ser pagadas dignamente por su tiempo y esfuerzo.

Piensa que, cuanto más barato sea para ti, más está perdiendo otra persona.
¿Qué papel decido tomar en todo esto?
Como ya os decía al inicio, sin duda estoy más decidida que nunca a realizar un consumo responsable esta navidad, y afrontar así estas próximas fiestas de una manera distinta. Creedme si os digo que hay muchas formas de cambiar lo que regalamos en estas fechas. ¿Os animáis?
Para que veáis que yo ya me he puesto las pilas con ello, os dejo aquí dos posts en los que os cuento varias ideas. ¡Espero que os inspiren y ayuden a cambiar vuestra navidad!
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