Reconstruyendo regalos
Como os contaba en «Consumo por calendario (Parte 1/3)» me he decidido a hacer de estas navidades, unas fiestas distintas. No por las fiestas en si porque lo cierto es que me gustan, sino por el consumo ligado a estas fechas. Regalos a la familia, a la pareja, amigos invisibles,… Así que como os decía en el anterior post, estoy completamente decidida a realizar un consumo responsable esta navidad, ahora bien ¿Por dónde empezar? Pues veréis, ya tengo pensado uno de los regalos que haré, y para ello me voy a regir por la regla de «Las 3R», y es que ¡voy a renovar unas sillas!
La regla de las 3 R
Más adelante, traeremos un post dedicado a hablar en profundidad de la regla de «las 3R». Sin embargo, creo necesario haceros algunas pinceladas (aunque sea muy por encima) sobre qué trata. Principalmente para aquellos que tal vez no sepáis qué es.
La regla de «las 3R» es aquella que fomenta una serie de hábitos para evitar que sigamos sobrecargando nuestro planeta de residuos. Estos hábitos son: Reducir, Reutilizar y Reciclar. ¿Qué significan?

Reducir el consumo de bienes (así como el de energía), de este modo disminuimos el uso de materias primas. Si además procuramos evitar el consumo de productos de un único uso, generaremos menos residuos; Reutilizar todo aquello a lo que se le pueda dar una segunda vida. Lo podemos conseguir al renovar algo, o bien donándolo o regalándolo; y finalmente reciclar. Cuando las dos anteriores ya no son posibles, se fomenta una buena gestión de los residuos que permita obtener nuevos productos.
¿Qué vamos a renovar?
Ahora que ya os he contado un poco sobre esta regla, volvamos a lo que os decía. Para uno de los regalos de navidad de este año (este será para mis padres), voy a reutilizar algo. Es decir, voy a coger unos objetos viejos y les daré una segunda vida. ¡Voy a renovar unas viejas sillas!
Os cuento: Mis padres me dijeron hace unas semanas que tenían en casa unas sillas de hierro viejas. Si, creo que hago bien en decir que son viejas, y es que ¡tienen más de 20 años! Estas son las sillas que usaban cuando nos juntábamos mucha gente en casa. Me explicaron que las iban a tirar y me preguntaron si las quería.

Lo primero en que me vino a la mente es que tengo suficiente espacio en casa para guardarlas, y como algunas veces nos juntamos bastante gente, podían serme muy útiles.
Como veis, están bastante estropeadas. Algunas de las partes de hierro están oxidadas; el culo de la mayoría de ellas ni siquiera está entero… Aún así, seguía considerando la opción de quedármelas.




Además pensé … «me lo han puesto fácil, ya sé que regalarles esta navidad. ¡Compraré unas sillas nuevas!» . Pero vaya, que dándole vueltas, me sabía mal quedármelas yo, cuando con un lavado de cara, se podían seguir usando sin problema. Porque la cuestión, es que uno se puede sentar en ellas y estar la mar de bien. Entonces… ¿Por qué deshacerse de ellas?
¡A renovar sillas!
Así que, finalmente se me ocurrió renovarlas para devolvérselas como nuevas. No me lo pensé dos veces y al cabo de un par de días ya tenía en casa las 10 sillas con sus 10 cojines. A la semana ya contaba con todo el material necesario para ponerlas a punto. Y no os penséis que he necesitado muchas cosas, no. Me ha bastado con lija, pinturas de distintos colores y brochas. Además, compré varios metros de una tela que me gustó mucho, para forrar los cojines y así cambiar su imagen por completo.


Decidí pintar las sillas de distintos colores y ¡creo que han quedado chulísimas! Como veis, finalmente no conseguí arreglar los culos de las sillas…Tal vez podría haberlos quitado y hecho unos nuevos con madera. Pero vaya, me conformé con forrar los cojines con la tela que compré. Además, creo que este estampado con varios colores, combina muy bien con los colores de las sillas.



Estoy súper contenta por cómo han quedado. Ya veis que parecen unas sillas completamente diferentes, y para nada aparentan tener más de 20 años.

Espero que esta idea os pueda servir para animaros a reutilizar algo que ya tengáis, o como en mi caso, algún objeto que sepáis que alguien quiere tirar. Esto no solo os puede servir (como he hecho yo) para hacer un regalo, si no que os puede ayudar también a redecorar parte de vuestro mobiliario.
Como siempre, te invito a que le eches un vistazo a nuestra web. ¡Síguenos en redes para más Real Things en tu vida!










