El consumo responsable, es una forma de consumir basada en nuestras necesidades reales pero teniendo en cuenta también las opciones que se nos presentan. Escogiendo aquellas alternativas que se ajusten a las necesidades del planeta y que además promuevan aspectos como la sostenibilidad, la conservación del medio ambiente y la igualdad social.
¿De dónde venimos?
No os estaría descubriendo el mundo si os digo que vivimos en una sociedad que favorece el consumismo. Un consumismo que nos lleva a la adquisición innecesaria de productos, impactando así en nuestra economía personal y al mismo tiempo en el medio ambiente. El impacto en el medio ambiente se debe a que para producir en masa, se debe explotar los recursos naturales. A eso añadimos que, el consumismo ha implementado un modelo en el que lo habitual es acumular productos y además desecharlos rápidamente. Entrando así en un círculo (aparentemente) infinito de producción en masa, consumo, y desperdicio de bienes.

¿A qué podemos achacar el consumismo?
Podemos atribuir el consumismo a varias razones. Partimos, eso si, del modelo capitalista industrial (productor masivo de bienes) y de una sociedad llevada al consumo (también masivo) de productos y servicios.
En la sociedad actual, tendemos a creer que un signo de buen estatus social va relacionado con la adquisición constante de productos. (En ocasiones incluso desechando los que tenemos, a pesar de estar en prácticamente buen estado, simplemente porque han quedado anticuados).
Pero también debemos mencionar otros aspectos que pueden influenciarnos en mayor o menor medida, y llevarnos a consumir como si no hubiera un mañana. Por ejemplo: las campañas publicitarias, que nos incitan a comprar generando en nosotros necesidades inexistentes.

Así como, la producción de baja calidad y corta vida de los productos. No sabría deciros cuántas veces he oído frases como: “Total, para lo que va a durar…” “Cuando se estropee lo tiro y compro otro…” «Por lo que vale…lo que dure, habrá durado»
¿Qué entendemos por consumo responsable?
Es normal, que el concepto de consumo responsable nos lleve directamente a pensar en comprar productos, pero va mucho más allá de eso.
Para que nos entendamos…está muy bien comprar productos, por ejemplo, a granel evitando el uso de grandes cantidades de envoltorios, pero es incoherente que luego nos paseemos por casa dejando todas las luces encendidas.

Por tanto, en cuanto al consumo responsable se refiere, es igual de importante comprar o consumir bienes y servicios bajo una mirada consciente y crítica, pero además lo es realizar un uso eficiente de los recursos que tenemos en casa o incluso del modo de transporte que usamos.
¿Qué beneficios conlleva el consumo responsable?
Los beneficios que se pueden conseguir derivados del consumo responsable, realmente, son de todo tipo. Veremos aquellos aporta cada pequeño gesto.
Cuando hablamos de consumo local debemos tener presente que, a parte de promover la economía de la zona, estamos favoreciendo también la conservación del medio ambiente. ¿Cómo puede ser? Al consumir productos que tenemos cerca de casa estamos evitando que tengan que traerlos de un lugar lejano, reduciendo los gases de efecto invernadero.
Acciones como hacer un uso consciente de la energía y del agua en casa, así como incentivar el uso del transporte público (o bien escoger opciones más ecológicas como la bicicleta), no solo ayudan a la conservación del medio ambiente, sino que además quedan reflejados en nuestra economía personal.




Del mismo modo, gestos como evitar el «consumir por consumir» o reutilizar productos que ya tenemos (dándoles una segunda vida), afectan a nuestra economía y aunque pueda no parecer tan evidente, también al medio ambiente. Y es que dar una segunda vida a productos que ya tenemos, evita que compremos cosas nuevas…esto repercute de forma directa en la explotación de los recursos naturales que se requerirían para crear esos nuevos productos. Esto lo podemos aplicar también a la comida, y es que comprar por comprar inevitablemente nos llevará al despedicio alimentario.
Por último, os hablo de los productos de comercio justo. Es cierto que en algunas ocasiones, estos productos son más caros, pero al apostar por ellos estaremos asegurando que las personas que trabajan para producirlos, trabajan en unas condiciones dignas, promoviendo así la igualdad social.
Realmente, podríamos seguir con esta lista de beneficios, como consecuencia de un consumo responsable. Si estás empezando ya es bastante para iniciar el cambio. Si por el contrario ya procurabas tomar todas estas medidas en consideración ¡Sigue así!
¿Es suficiente?
Puede que te asalten pensamientos como «aunque siga estos consejos…todo seguirá igual». Pues no, piensa que cada cambio individual, por pequeño que sea, es un gran cambio.
También hay quien opina (y, debo decir que me parece muy lícito) que por mucho que cambiemos la forma de consumir y optemos por marcas sostenibles, si las grandes empresas no modifican sus métodos de producción, de poco servirá. Personalmente pienso que, si todos damos un paso hacia el consumo responsable, apostando por aquellas marcas que realizan una producción sostenible y ecológica. Apostando por aquellas que usan métodos respetuosos con el medio ambiente y las que promueven la igualdad social, de algún modo forzaremos también a que las grandes industrias no tengan más remedio que modificar sus formas de producción y evolucionar al mismo tiempo que lo hace la sociedad con tal de no perder consumidores.
¡Luchemos por el cambio!
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